Libélulas y Hadas

¿Qué día es hoy?

Escrito por Miriam G. el Viernes, 2 de Octubre del 2009 a las 9:24

Lo juró nunca me he tirado en paracaídas

Mi espalda se obstina en decir lo contrario. El ozono no me ha curado, pero me ha aliviado lo suficiente, puedo levantar la tapa del cubo de la basura con el pie derecho, freno y acelerador vuelven a estar bajo control. El dolor radicular persiste, pero cada vez le hago menos caso.

¡Uy que personal me he puesto! Lo dejo. Sólo añado: he vuelto.

¿Qué día es hoy? Hoy es viernes:

Buen fin de semana.

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Lactancia por Casualidad XIV (y final) - La lactancia me ha reconciliado con mi cuerpo

Escrito por Miriam G. el Martes, 17 de Julio del 2007 a las 9:13

Cada vez que le recomiendo encarecidamente a una de mis amigas que instale un triturador de basura debajo del fregadero pone indefectiblemente cara de póquer. Le hablo de sus ventajas practicas, no más regueros de aceite por el pasillo, no más malos olores, no más atoros. Le cuento que además de práctico es barato y ecológico. Pero mientras asiente indiferente sé que piensa: “Ya le ha vuelto a salir la vena excéntrica” (¡Como si ser excéntrica fuera tan fácil!). Otra de mis excentricidades, claro esta, es la lactancia prolongada. Y si el triturador de basura es un gran invento, la lactancia es la leche.

Cuando veo a esas chicas con sus maletines de la señorita Pepis: dosificadores, biberones, tetinas, termos…y algunos otros cacharritos que no sé ni nombrar, se me ponen todos los pelos de punta, ¡Que estrés! Yo es que siempre he sido muy comodona. Muy comodona para todo, menos para mi arreglo personal. Resultar estilosa y estar siempre impecable me resultaba agotador, pero lo hacía. La báscula también solía fastidiarme, pero ya no. La lactancia me ha reconciliado conmigo misma y con mi cuerpo. Y creo que no soy un caso aislado.

Esta madre soy yo:

Pesaba 50 kilos, me metía dentro de unas tallas ridículas, iba al gimnasio, todos los días tenía cita con mi guante de crin y mis cremas, la manicura impecable, nunca he sido muy amiga del maquillaje, pero de vez en cuando me pintaba, el pelo siempre en estado de revista, mucho cepillo, mucho secador y visitas regulares a mi peluquero …
Y ahora, ahora no, nada de lo anterior, pero me siento mucho mejor, antes era una pelea continua, ahora de vez en cuando paso por delante de un espejo y si no voy persiguiendo a Candela, que ya más bien vuela que corre, me miro y me digo que bien estoy… Me pasé el embarazo agobiada, si me dicen que de los 17 kilos que engordé cinco se iban a hacer muy amigos míos, me habría dado una crisis de ansiedad. Pero llegó la lactancia y no sé, me siento bien, muy bien dentro de mi piel ¿la lactancia os ha ayudado a reconciliaros con vuestro cuerpo? A mí sí.

Y estas algunas de mis amigas:

Yo siento que soy otra antes y después del nacimiento de mi hija. Desde que tengo a mi niña estoy mas contenta con mi cuerpo, con mi aspecto físico, con todo, me siento más segura, más atractiva y más mujer. Sin embargo, físicamente no soy muy diferente a lo que era antes de parir, así que es una cuestión de actitud.

A mí los embarazos y la lactancia me han enseñado la verdadera función de mi cuerpo. Sí, me he reconciliado con él porque ya no estamos en guerra, ya no le inflijo regímenes espartanos, ni ejercicios absurdos, ni potingues de toda índole… Ya no le pido que sea lo que no es. Al contrario, le tengo que agradecer haber sabido fabricar solo a mis dos tesoros, haber sabido producir su alimento y haber tenido hasta ahora fuerza y salud suficiente para aguantar su ritmo. Mi cuerpo y yo estamos más reconciliados que nunca, aunque ahora lo tenga que vestir en la planta de señoras en lugar de en la juvenil.

Pues yo antes de quedarme embarazada: que si mi gimnasia, que si salía a correr, que si cuidado con la comida. En el embarazo me puse hecha un trullo: 14 kilazos, que fui perdiendo después de dar a luz poco a poco. Ahora peso 4 kilos menos que antes de estar embarazada, y estoy comiendo más que nunca.

Ahora que paso de gimnasias y de cremas me veo mejor que nunca. Incluso hasta el pecho más bonito con la lactancia. Mi niño es mi mejor tratamiento de belleza: el estar todo el día corriendo, vivir en un piso sin ascensor, llevarle en brazos o “puesto” todo lo que puedo, la lactancia. En fin, que esto de la maternidad es tan “físico” que mi cuerpo y yo estamos más reconciliados que nunca.

Antes de embarazarnos, mi cuerpo era setenta por ciento estética y treinta por cierto función.
Ahora, después de dos embarazos, lactancia tándem, levantamiento de niños continuado, es ochenta por cierto función y veinte por ciento estética (cuando me acuerdo de depilarme o ponerme alguna cremilla).
Pero lo más importante: cero por ciento complejos, porque no tengo tiempo material. Me va la ropa que usaba, doy gracias al cielo, y a otra cosa, mariposa.

La lactancia es una experiencia maravillosa, placentera y mágica, que establece un vínculo muy especial con tu bebé. Disfrútala, como lo estoy haciendo yo.

Solo pedirte que por favor no te olvides de contarme cómo te va.

Un beso, Miriam G.

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Lactancia por Casulidad XIII - Más allá de la teta: la alimentación complementaria.

Escrito por Miriam G. el Martes, 17 de Julio del 2007 a las 7:12

Mi hija era un bebé gordito y hermoso y tuvimos la suerte de que a nadie se le ocurrió empezar a hablarnos de introducir otros alimentos antes de los seis meses.

Cada niño es un mundo, pero la Organización mundial de la salud recomienda lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, entre otras cosas para protegerlos contra alergias e intolerancias por haber introducido demasiado pronto los alimentos. También recomienda a partir de los 6 meses ir introduciendo alimentación complementaria, dando la teta antes de los alimentos COMPLEMENTARIOS, y luego cambiar y dársela de postre, además de seguir amamantando POR LO MENOS hasta los dos años.

No sólo la Organización Mundial de la Salud, también UNICEF y la Asociación de Pediatría de España nos hacen estas recomendaciones.

La academia Americana de Pediatría ofrece unas pautas para saber cuando un bebé esta preparado para empezar a tomar otros alimentos cuando:
• Es capaz de sentarse estable sin ayuda.
• Pierde el reflejo de extrusión que hace que los niños expulsen la cuchara con la lengua (hasta que tienen suficiente discernimiento para distinguir lo que se come de lo que no, por si acaso lo escupen todo).
• Muestra interés por la comida de los adultos.
• Sabe mostrar hambre y saciedad con sus gestos (al ver acercarse la cuchara el niño que tiene hambre abre la boca y mueve la cabeza hacia delante. El que está saciado, cierra la boca y mueve la cabeza hacia un lado).

Los nuevos alimentos se deben introducir de uno en uno, en pequeñas cantidades y con al menos una semana de separación.

Los bebes, especialmente los alimentados con la leche materna, son unos pequeños gourmets, muy exigentes y de gustos refinados. Empezarán la alimentación complementaría cuando ellos y su paladar se sientan preparados. Hay bebes que no quieren ni oír hablar de otra cosa que no sea teta, hasta los ocho, los nueve meses o el año, pero cuando se lanzan a la alimentación complementaria lo hacen en picado y devoran. Otros prefieren hacerlo poquito a poco. No esperes que el primer día que te presentes delante de tu bebe con un cuenco lleno del más esmerado de los purés, se lo vaya a comer enterito sin perder la sonrisa, porque probablemente te llevarás una gran decepción cuando solo se tome una o dos cucharadas, y eso es suficiente. Un consejo, evita las cortinas en los alrededores.

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Lactancia por Casualidad XII - La vuelta al trabajo

Escrito por Miriam G. el Martes, 17 de Julio del 2007 a las 7:09

Se acabó la baja maternal ¿Se acabó la lactancia materna?

Un día, más bien temprano que tarde, se acabó la baja por maternidad. Me quería morir, era físicamente imposible separarme de mi bebé. Lloré más que ella, que pero cogí el coche y me fui hacia la oficina. Pero no iba sola, me acompañaba mi sacaleches. Elegí un modelo manual porque no hacía ruido, pero he oído también maravillas de los eléctricos. No duele, y cuando te haces con la técnica en pocos minutos puedes llegar a extraer la cantidad necesaria para una toma. La primera vez que lo utilicé mi hija era pequeñita, yo tenía que ir al médico y no me pareció una gran idea llevar a mi bebé conmigo al centro de salud, claro que con lo tragona que era tampoco me parecía buena idea que se pasase un par de horas sin nada que echarse a la boca. Gracias a Dios tengo formación técnica y afición al bricolaje, porque montar el sacaleches no es precisamente intuitivo. Pero tendrías que verme ahora, no tardo ni dos segundos en encajar todas las piezas. En fin, ese día, busqué un momento tranquilo después de una toma y conseguí 60 ml. Fue el comienzo de una larga historia.

Hay distintas formas de conciliar lactancia y trabajo fuera de casa. Si tras la baja maternal se opta por la reincorporación, ello no debe suponer un obstáculo para continuar con la lactancia materna, ni supone grandes dificultades ni trabajos hercúleos.

Lo ideal es darle de mamar antes de ir, al volver del trabajo, y todo el tiempo que estés junto a tu hijo. Y para el rato que tú no estés, dependerá de la edad del bebé y de la alimentación que esté recibiendo. Si todavía esta con lactancia materna en exclusiva, su cuidadora/or le puede dar tu leche.

Yo me hice una gran reserva. ¡Ojalá pudieras ver como estaba el último cajón de mi congelador, repletito de leche perfectamente etiquetada!. Pero, al final, no me hizo falta porque íbamos al día: lo que me sacaba era lo que ella se tomaba al día siguiente. Por eso y por que mi hija es una gourmet como su padre: ella, leche congelada NO. Algunos bebés rechazan la leche congelada porque en los procesos de congelación y descongelación el sabor puede variar. Al de mi hermana le pasa lo mismo, si no tiene mucha hambre prefiere esperar, sobre todo si la leche viene en el envase original, pero si tiene hambre, se la zampa.

Una mamá que vuelve a trabajar pregunta:

¡Hola a todas!
Estoy algo triste ya que en septiembre seguramente tendré que empezar a trabajar y mi niño solo tendrá 3 meses y medio. Ahora le doy el pecho y estoy encantada: se le ve tan feliz que sólo la idea de pasarlo al bibe me hace saltar lágrimas por no hablar del tema de tener que dejarlo para ir al curro. Si alguna ha pasado por el trance de ir a trabajar y le estaba dando el pecho, me gustaría que me comentara cómo lo hizo, ya que hay quien comenta que te puedes sacar leche, pero no sé cómo va ese tema. También me han comentado que tengo una hora para mí de lactancia, pero con las veces que llega a comer mi pequeñín, no me soluciona nada y, la verdad, antes de pasarlo al bibe, agradecería cualquier consejo. Gracias.

Una mamá explica una estrategia combinada:

Verás, no se trata de pasarle a leche de fórmula sin más, sino de buscar las adaptaciones en función de lo que cada una puede y sabe.
Una cosa habitual es sacarse leche con sacaleches o a mano y dejarla para el niño al día siguiente. También se puede empezar antes, entre otras cosas para ir cogiéndole el tranquillo al sacaleches, que al principio, en muchas ocasiones, es decepcionante. Así podrás congelar la leche que vayas acumulando para tener una reserva para cuando vayas a trabajar, de forma que junto con la que te vas sacando día a día te dé para mantener la lactancia.
Y tener claro que los bibes (o vasitos, o cucharas) son para el tiempo que estás en el trabajo y otra persona le cuida. Cuando te reúnes con él, lactancia a demanda y todos tan contentos. De hecho hay muchos niños que no llegan a tomar apenas leche cuando falta su madre y se resarcen cuando vuelve. No sé cuantas horas vas a faltar cada día con el trabajo.
Mi estrategia cuando me sacaba leche era llevarme una mochilita isoterma con un sacaleches limpio preparado, unas placas para conservar el frío de nevera de picnic y servilletas. A media mañana me sacaba leche y la metía en la mochilita fría, y luego la dejaba para el día siguiente en casa. De todas maneras, mi hijo no era partidario del biberón, así que en su caso, como me incorporé más tarde (acumulé las vacaciones, ¿no puedes hacer lo mismo?), tuvimos que adelantar la introducción de la alimentación complementaria y le encantaba comerse sus purés. Pero en este caso, el niño estaba muy preparado para dicha introducción, que es lo que cuenta.

Y otra mamá explica el derecho a la hora de lactancia.

Pues te lo han explicado perfectamente, eso mismo lo estuve haciendo yo desde finales de enero hasta la semana pasada que dejé de extraerme la leche porque sólo se la quiere tomar del envase original…
En cuanto a la hora de lactancia (remunerada), tienes derecho a ella hasta que el bebé cumpla 9 meses, y legalmente te corresponde:
- 1 hora diaria si tienes jornada partida y la coges en la hora de la comida.
- 1/2 hora diaria si la coges al principio o al final de la jornada.
Pero por ejemplo, en mi empresa son muy flexibles y nosotras nos tomamos 1 hora diaria al final de la jornada.
También tienes derecho, mientras el niño sea menor de 6 años, de reducir jornada (y sueldo proporcionalmente, claro).
Para sacarte la leche, yo te aconsejaría un extractor eléctrico, pero hay gente que lo prefiere manual por el tema del ruido aunque son más lentos y pesados.
Saludos,

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Lactancia por Casualidad XI - Cuidados

Escrito por Miriam G. el Martes, 17 de Julio del 2007 a las 7:05

En cuanto al estilo de vida de la mujer que amanta, mi consejo es: come sano, bebé poco, no fumes nada y consulta al médico antes de tomar ningún medicamento. No he descubierto la pólvora: este consejo se lo daría a cualquiera, estuviese amamantando o no.

Solo hay que tener un poquito de cuidado, algunos profesionales de la salud prefieren recetarte “findelalactancia” además del medicamento indicado para tu dolencia, intentan evitar riesgos que muchas veces no existen.

Esta madre siente curiosidad por las experiencias de otras mujeres que amamantan a sus bebes cuando han necesitado medicación:

Hola,
Conozco la página del servicio de pediatría del Hospital de Marina Alta en Denia (http://www.e-lactancia.org/). Cuando tengo duda sobre si me puedo tomar o no algún medicamento la consulto.
Pero la impresión que tengo es que los médicos se curan en salud, es decir, si les dices que estas dando el pecho te recomiendan que no tomes nada, y si es un molestia leve, el consejo puede ser acertado, pero si es algo que necesita tratamiento, la alternativa suele ser que dejes el pecho, este consejo, ya no es tan atinado…
¿Que experiencias tenéis al respecto?
Un beso

Este le responde una mama que ha pasado por la experiencia de amamantar a su bebe durante una enfermedad larga:

Yo, desde que doy el pecho a mi hijo, solamente he necesitado medicación una vez, ¡sana que es una! pero, la vez que la necesité, fue tela marinera y además coincide exactamente con tu impresión.
Te cuento, cuando Martí tenía 4 meses, me diagnosticaron tuberculosis, lo primero que me dijo el médico de urgencias que me atendía, cuando le dije que daba el pecho a mi bebe, fue “¡uy no, no, debes dejar de darle el pecho! le supliqué y requete supliqué que por favor, se informará bien, si no había otra medicación alternativa, aunque tuviera que estar más tiempo medicándome pero que fuese compatible con la lactancia… pero el médico me contestó “piensa que si tu bebe tiene 4 meses ya le has dado todo el alimento que necesita” con esa respuesta me quedé KO, pero a la vez me dio esperanzas, porque se retrató, pensé: que este hombre no tenía ni idea de lactancia y que pediría más opiniones, lo tenía clarísimo!
Por suerte hubo cambio de guardia, y entró una doctora, ella me dijo lo mismo, entonces me derrumbé, me puse a llorar y le pregunté que si estaba segura, que si no podía informarse si había otra medicación… bla, bla, bla…
Al cabo de dos horas la doctora me dijo, “traigo buenas noticias” puedes seguir dando el pecho a tu niño. Y hasta hoy, mi bebe ya tiene 15 meses.

La lactancia no es como el embarazo: un periodo delicado porque casi todo lo que ingiere la madre llega al bebé a través del torrente sanguíneo y en unas concentraciones nada despreciables… No todo llega a la leche, y lo que llega no lo hace en la misma concentración que en la madre. Beber no es una gran idea, sobre todo porque no le arriendo las ganancias a quien quiera cuidar a un bebé con una buena resaca, pero si un día te apetece tomarte una cerveza o una copa de vino, adelante, disfrútala. Fumar si que es mala idea, pero lo es en cualquier caso, y lo peor de todo es pasarse al biberón porque una tiene la intención de fumar. Si esa es tu idea, lo mínimo que puedes hacer por tu hijo es amamantarlo.

Evidentemente lo mejor sería no fumar (se dé el pecho o no). La cantidad de nicotina que pasa a la leche es muy pequeña. Lo más perjudicial es el humo, eso sí que daña al bebé. Fumar y dar el biberón es la peor opción, porque el humo sigue afectando al bebé, y encima no cuenta con la protección de la leche materna, que previene las afecciones respiratorias, a las que están tan expuestos los hijos de fumadoras (y fumadores).
O sea que, si se es fumadora, lo mejor sería dejar de serlo. Pero si no puedes dejarlo, es mejor dar el pecho que el biberón (desde el punto de la salud, claro, luego cada una hace lo que le parece mejor). Y, por supuesto, no fumar nunca delante del bebé ni dentro de las habitaciones donde va a estar el bebé

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Lactancia por Casualidad X - ¿Problemas? ¿Complicaciones?

Escrito por Miriam G. el Lunes, 16 de Julio del 2007 a las 7:52

La lactancia es una experiencia placentera. No me cansaré de repetirlo. No es un tratamiento médico, ni una dieta, ni una obligación de la oficina.

No tiene porque surgir ninguna complicación, conozco a muchas mamás que han amantado a sus hijos sin problemas, que no saben lo que es una grieta, ni una mastitis, que no han tenido candidiasis del pezón.

No es normal sentir ningún tipo de dolor, ni tener irritaciones, ni rojeces, ni grietas, ni bultitos, ni puntitos blancos, ni tener los pechos congestionados una vez se ha establecido la lactancia. Si tienes dudas, si piensas que algo no está yendo como debería de ir, acude cuanto antes a un profesional de la salud experto en lactancia. Si no conoces ninguno, acude a un grupo de apoyo. Allí sabrán orientarte.

Si tu bebé no gana suficiente peso, o no moja los suficientes pañales el consejo es el mismo: acude a tu pediatra.

Mira lo que dicen algunas mamás:

Una que ha tenido problemas:

Yo pienso que son necesarios apoyo, atención e información para una lactancia exitosa, sobre todo para poder superar los contratiempos que surjan. Yo he tenido hongos, grietas y, para colmo, un eccema. Llevo casi 10 meses de lactancia gracias a la información que he buscado en Internet y a la ayuda de un grupo de apoyo.
Con mi primer hijo sólo me fié del pediatra, que era de todo menos pro-lactancia, y así me fue.
Ahora me va súper bien y estoy feliz con la lactancia que espero dure muchooo tiempooo.

Otra que no ha tenido ninguno

Yo empecé a recibir información durante el embarazo y no he tenido ningún problema real. Ni grietas, ni mastitis, ni nada. Los únicos “problemas” han sido:
o -La inseguridad que me creaban los demás sobre si la niña comería suficiente.
o -Que de vez en cuando la niña pasa unos días mamando más y luego otros mamando menos y me molestan las tetas porque se me llenan demasiado hasta que se regula de nuevo. Nada insoportable y que hasta se agradece para comprobar que siguen siendo capaces de aumentar la producción cuando la niña lo pide.
Y así vamos a cumplir 26 meses de feliz lactancia. Vale la pena.

Otra que los pudo haber tenido:

Sólo con información, no: también puede hacer falta tozudez. Mucha.

Afortunadamente tenía algo de información cuando llegué al hospital. Aunque no toda. Me lo pusieron difícil. Una hora separadas al nacer, el pediatra empeñado en darle “ayuditas” porque sólo pesaba 2.400 g y las enfermeras entrando a pesar a la niña cada vez que le daba y diciendo que no había comido nada y dándome instrucciones para que le diera cada 3 horas. ¡Una pesadilla! Mi madre (5 hijos de biberón) y mi suegra preocupadas porque no entendían lo que estaba haciendo… Y no veas con el temita del biberón. Les dije: si de verdad es necesario un suplemento, que sea con cucharita, nada de tetinas… ¡me tomaban por loca! Menos mal que soy tauro, cabezota como yo sola.
Todo empezó a ir bien cuando salí del hospital y me pasaba el día con la niña enganchada a la teta (para asombro de toda la familia, así estuve toda la cuarentena, no hacía otra cosa). ¡A demanda es a demanda y no cada 2 ó 3 horas!

La información nos ayudó. Y mi tozudez.

A la mínima duda, llamada a la liga de la leche o cualquier otra organización

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Lactancia por Casualidad IX - Las crisis de lactancia

Escrito por Miriam G. el Lunes, 16 de Julio del 2007 a las 7:43

Los bebés, como el resto de los humanos, no comen todos los días lo mismo, y tu me dirás: “Pues claro mujer, según van creciendo cada día comen más”. Ahí tengo que darte la razón, al menos durante el primer año de vida en el que triplican su peso, pero no te creas que es siempre algo progresivo. No, la cosa es “a tirones”. Y tirones los que te va a dar cuando no encuentre toda la leche que necesita…

¿Cuál es la solución? ¿un biberón? No. Un poquito de paciencia y esperar unos días a que la producción se ajuste de nuevo a la nueva demanda. Estas crisis de lactancia suelen ocurrir a las tres semanas, a las seis semanas y a los tres meses. Yo noté bastante la de los tres meses. Los bebés se ponen más nerviosos, parecen peleados con el pecho, lo cogen, lo sueltan, lo vuelven a coger. ¿Tendré leche? Tienes leche, según la experiencia generalizada. Seguro.

Mira que visión más sabía tiene esta mamá:

Yo siempre digo que las crisis las sufren las madres, no los hijos. Si tienes buenos conocimientos de lactancia y necesidades generales del bebé, confías en el método de alimentación que has elegido, no te dejas engañar por los mitos, ni te agobias por las presiones sociales… entonces crisis no hay. Sólo hay un niño con necesidades cambiantes, atendiendo a la edad, situación familiar, metabolismo, etc.
Con paciencia y apoyo, las crisis pasan en un abrir y cerrar de ojos.

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Lactancia por Casualidad VIII - Dormir con tu bebé ayuda a mantener la lactancia

Escrito por Miriam G. el Lunes, 16 de Julio del 2007 a las 7:39

Y luego está el tema de las noches. Supongo que si tu bebé no duerme, alguna vecina ya te habrá dicho que no te preocupes, que con cuatro meses le enchufas un biberón de cereales y caerá rendido, rendido o derrotado por haber atiborrado su estómago con algo que le cuesta demasiado digerir, pero eso va en opiniones.

Si te ha tocado en suerte un bebé de alta demanda que te pide teta cada hora y media, o cada media, y tienes que levantarte de la cama, cogerlo, amamantarlo, volver a ponerlo en su cunita y conseguir que concilie el sueño de nuevo, me imagino perfectamente la profundidad de tus ojeras.

Solución: prueba a dormir con él. ¿Te caes de la cama cuando duermes? ¿A que no? Pues tranquila, que tampoco vas a aplastar a tu bebé si duermes con él. Y las tomas nocturnas se convertirán en algo mucho más llevadero.

Para mí, la gran ventaja es que no tengo ni que levantarme de la cama si mi hija quiere teta. Si tuviera que andar hasta otra habitación cada vez que ella me reclama… Buf, andaría de muy mal humor. Además, ahora que a veces tiene pesadillas, la tranquilizo en un momento y a veces, ni siquiera se despierta.

Sí, está todo más a mano. A veces me despierto y ella ya está ahí, enganchadita. Y cuando acaba, saca los gases y se queda como una bendita durmiendo. En cambio, si tiene que “volar” hasta la cuna, no sé por qué pero se espabila un montón. ¡Ah! Y a ella le encanta quedarse dormida apoyada en mi pecho. Necesita estar en contacto conmigo.
Yo, sinceramente, antes de que mi hija naciera no me había planteado colechar, pero en el momento que nació ya no me planteé otra cosa que no fuese que durmiera con nosotros.

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Lactancia por Casualidad VII - En público

Escrito por Miriam G. el Lunes, 16 de Julio del 2007 a las 7:34

Cuando me quedé embarazada estaba llena de miedos y prejuicios. Viví las últimas semanas de embarazo angustiada por la estúpida idea de que dar de mamar a mi bebé sería imposible por las visitas… Lo que es el pudor mal entendido… Y sé que fue así porque lo escribí en mi moleskine, si no, habría jurado que nunca tuve dudas. Luego leyendo a otras mamás me di cuenta de que esto era muy normal:

Hay mamás tímidas:

Durante el embarazo si que pensé varias veces en que me daría vergüenza dar de mamar delante de otros (yo nunca he hecho topless, por ejemplo). Luego, en cuanto tuve al bebé en brazos me saqué la teta tranquilamente delante de mi suegro… Y desde entonces, non stop. Supongo que dentro de mi algo hizo ¡clic! y se me quitaron de golpe las manías.

Jo, pues aquí una que aún no ha conseguido el grado de desinhibición necesario para ponerse el mundo por montera y sacar la teta donde cuadre.
Reconozco que en mi caso es cuestión de complejos, vamos, que ya me gustaría a mí tener la versión “de bolsillo” que se comentaba en otro post en lugar de las “king size” que me tocaron en el reparto. Así que me declaro usuaria de las (incomodíiiiiiisimas) salas de lactancia de Parquesur.
De todos modos supongo que todo se andará y ¿quién sabe? el día menos pensado tiro los complejos por la ventana.

Pues a mí me encanta ver a las madres dando de mamar a sus hijos (la verdad es que poco se ve), pero a mí me da vergüenza, aunque no tanta como hacer topless en la playa… Alguna vez tengo dado de mamar en algún parque o así, pero intento ser lo más discreta posible, y si me coge en un sitio que no hay un parque cerca, me meto en un bar con un baño decente a darle.

Y mamás menos tímidas:

A mí sólo me dio un poco de corte los primeros días, después, res de res, “desvergonzada” total. No me importa sacar la teta cuando haga falta, faltaría más, son mías (bueno, mi hija dice que son suyas) y hago con ellas lo que quiero.
Lo que vengo notando es que lo hombres de mi familia (mis tíos, mi suegro) miran hacia otro lado, se les nota algo violentos (sobre todo a mi suegro, el pobre hombre no sabe hacia donde mirar). Los amigos, en cambio, menos alguno que aún está en plena explosión hormonal, lo ven con muchísima naturalidad.
Y que me da mucha rabia estar viendo tetas continuamente como reclamo publicitario, y cuando una se la saca para alimentar a su bebé, la vean como una marciana (¡¡¡oh, una teta!!!).

Yo normalmente tampoco tengo vergüenza, me da igual lo que piense la gente. No me interesa si me miran o no, prefiero mirar a mi hijo mientras mama, si alguna vez he levantado la mirada y alguien me estaba observando… ha bajado la cabeza (he aprendido a poner mirada de “¿no me estarás juzgando, verdad?”).
Y en cuanto a mi entorno inmediato, el que más se apura es mi padre (el pobre a veces piensa que hay que agradar a los demás), yo soy muy comprensiva con él y procuro que se relaje si doy el pecho delante de él (le cuento cosas, o que él me cuente). El resto de la familia, muy bien, menos mi cuñada, que pone cara de asco y “aún tienes leche”?, etc. (ella destetó a sus hijos a los cinco meses más o menos).

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Lactancia por Casualidad (VI) - Consejos, consejos, consejos

Escrito por Miriam G. el Martes, 3 de Julio del 2007 a las 7:18

De gran utilidad, ante la avalancha de consejos bienintencionados, son también los tapones para los oídos, y en su defecto un cuello ejercitado para asentir en automático. Tú les dices a todo que sí y luego haces lo que te da la gana, porque tu bebé es tuyo y, por muy bien intencionados que sean los consejos que vas a recibir, probablemente lo único que tengan de bueno es la intención y, a veces, ni eso. Estuve a punto de tatuarme en la frente “¡Sí, le voy a dar otra vez!”… ¡La saliva que me hubiese ahorrado!

La cultura de la “toma” y el biberón está tan arraigada, que lo natural, que es que el recién nacido reciba un flujo casi continuo de alimento, se ve como algo “raro”, cuando no malo. Pero pobrecillo mío, ha salido del útero materno, le han puesto ropa encima suficiente para aplastarle los huesos, se muere de frío o más probable, está achicharradito de calor. Y por si fuera poco, abuelas y tías le están friendo a “gu-gus” y “ta-tas”. Vamos a intentar que a pesar de haber perdido el cordón umbilical, el alimento le llegue cuando lo necesita y no cuando lo marque el reloj…

Y claro que tu madre crió a cuatro hijos, que sois todos guapísimos, (la mía a tres, muy guapos también), y claro que sabe un montón sobre bebés. Pero a lo mejor de lactancia no sabe tanto, porque en los setenta y en los ochenta todos los pediatras apostaron por el biberón, o por Nestle que es lo mismo. La primera semana de vida de mi hija, mi madre sólo tenía un objetivo: que le diese un biberón. Porque, según ella, la estaba matando de hambre. La otra abuela, en cambio, pretendía que yo bebiese mucha leche, ¿Cuánta leche beben las vacas? Y claro, con el cóctel hormonal tras el parto, nos libramos por los pelos de que el asunto acabase en desastre. La ayuda de la familia y en especial de las abuelas es valiosísima. Una recién parida no necesita que nadie le de un biberón a su niño, ni ir a la peluquería, tampoco salir a despejarse. Necesita que alguien le haga las camas, le limpie el polvo y le prepare la comida.

Luego tenemos los consejos ajenos, o los consejos lejanos: me muerdo la lengua y me enveneno. Probablemente a las pocas semanas de tener a tu bebé escribas algo así:

¿Como convencer a alguien que el hecho de amamantar no es solo alimentar? ¿Cómo convencerles de que lo que hago es correcto? ¿De que no es una barbaridad darle el pecho a mi niña cuando ella me lo pide? Yo ya me he rendido, no doy más explicaciones porque hasta gente con “estudios” con los que aparentemente se puede dialogar, te dicen que estás malcriando a la niña. Si se os ocurre algo que decir que de verdad convenza a “la gran mayoría” ¡bienvenido sea!

Lo más sensato me parece seguir el consejo de esta otra mamá.

Yo no creo que debas convencer a nadie y menos dar explicaciones, acabaras agotada y frustrada porque las personas que te dan su opinión sin pedírsela no quieren razonamientos, no quieren que les expliques nada, solo quieren reafirmarse en sus convicciones exponiéndotelas a ti. Ni ellos te van a convencer a ti ni tú a ellos así que cualquier esfuerzo por tu parte es una perdida de energía.

Esto no quiere que decir que yo no defienda, utilizando un tono alto y claro, la crianza en la que creo. Desde que me reincorporé, llevo dedicando la media hora del desayuno a dar charlas sobre lactancia, qué le voy a hacer si mis compañeras se van quedando embarazadas una detrás de otra… reconozco que es un auditorio agradecido. He regalado más ejemplares de “Mi niño no me come” de Carlos González de los que en su día regale del Disco “Tormentas Imaginarias”(*) de 091. La lactancia de mi hija me ha hecho tan feliz que quiero compartirlo en el sentido amplio, pero lo que no hago es malgastar mis fuerzas… Me he vuelto a despistar.

(*) Vale, he exagerado, regalé más veces Tormentas Imaginarias.

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Categoria: De todo un poco, Crianza, Lactancia por Casualidad

¿Entonces al de las libélulas?


(“Vente conmigo al país de las hadas”, y contestas: “Gracias pero estoy estupendamente en mi país de gente que habla sola”)


Felipe Benítez Reyes

Mercado de espejismos – página 97